Prepara un paquete previo con contexto del mercado, supuestos actuales, métricas base y decisiones pendientes. Solicita a cada participante tres ejemplos recientes con datos. Circula un glosario compartido para alinear lenguaje. Define límites técnicos, regulatorios y comerciales explícitos. Establece un objetivo mensurable del día y el criterio para decir no. Cuando la expectativa está nítida, la creatividad se vuelve productiva y el tiempo rinde verdaderamente.
Abre con icebreakers relevantes al problema, no triviales. Usa temporizadores visibles y rotación de portavoces para evitar monopolios. Alterna divergencia silenciosa con síntesis grupal. Registra decisiones y no-decisiones con su porqué. Nombra sesgos cuando aparezcan y vuelve al dato. Celebra desacuerdos bien argumentados. Cierra cada bloque con un resumen fotográfico y confirmación de entendimiento. Mantén el ritmo sin sacrificar profundidad ni respeto.